Escribiendo

historia

SEGURIDAD Y REDES SOCIALES I



Tania Humaran

En un texto anterior abordé superficialmente la importancia de que como adultos supervisemos el uso responsable de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) pero me limite a unas cuantas recomendaciones temáticas.

Ahora permítame empezar con una pequeña historia:

Paola N era estudiante de secundaria en la que hoy llaman zona conurbada de Tlaxcala y que conforman los municipios a lo largo de la carretera Tlaxcala – San Martín. Esta niña pasaba las tardes en un café internet cerca de su casa. Un día salió rumbo a la escuela y jamás volvió. Al cabo de unos meses una de sus compañeras de clase reveló que intercambiaba mensajes por “chat” con un desconocido que la convenció de escapar. Según el testimonio; este “ciber” novio le envió el dinero para comprar el pasaje de autobús a la ciudad de México y de ahí partiría rumbo a Tijuana ¿Parece leyenda Urbana? Pues lamento decirle que fue un caso que conocí de primera mano, cuando los padres de Paola fueron a denunciar su desaparición en la presidencia municipal donde trabajé hace unos años. Hasta donde sé Paola jamás regresó a su hogar.

En ese entonces mis hijos estaban muy pequeños y no les interesaba pasar sus tardes con videos de YouTube; cosa que evitó que entrara en pánico y les prohibiera todo tipo de acercamiento a internet. Pero el tiempo pasa rápido y ahora comprendo que la medida de aislamiento además de imposible es inútil.

La relación de niños y adolescentes con las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) es en gran medida contradictoria: por un lado, son las personas que más las conocen y utilizan, por otro son el colectivo más susceptible a los peligros que se derivan de estas tecnologías. Los menores son especialmente vulnerables ante los riesgos de carácter social:

* Cyber Bullyng, que al igual que el acoso presencial puede causar graves daños.

* Suplantación y engaño por parte de personas adultas que se hacen pasar por niños.

* Falta de privacidad.

* Adicción.

* Exposición a contenidos inadecuados.

* Envío de mensajes sexuales.

Al respecto de los dos últimos puntos le pregunto antes de continuar: ¿sabe si su hijo(a) ya pasó el pack? En un momento le explicaré por qué.

Según las guías para padres que ofrecen las organizaciones en pro del uso digital responsable en España: el análisis de las habilidades de seguridad de los adolescentes muestra que apenas la mitad de los menores cambia la configuración de privacidad de la red social, sólo el 47% borra el historial de páginas visitadas, el 52% bloquea el spam y poco más del 61% sabe comparar diferentes webs para contrastar la calidad de la información. Estas habilidades son sensiblemente más reducidas en el caso de los niños y niñas de menos de 12 años. Pero estos son datos de Europa, ni esperanzas de contar con un registro confiable en nuestro país, mucho menos en Tlaxcala. Me atrevo a asegurar que para nuestro país la estadística de inseguridad aumentaría dramáticamente.

Desde la perspectiva de organizaciones sociales el problema de fondo sigue siendo una visión de género que impone a los adolescentes el modo en que tienen que presentarse a sí mismos, ante los demás en las redes sociales y que los llevan a presentar su cuerpo como un objeto de placer a fin de conseguir aceptación.

Sobre este tema Héctor Merino González activista del Colectivo Mujer y Utopía (CMU) alertó sobre la proliferación de mensajes de carácter sexual a través de redes sociales especialmente entre estudiantes de nivel secundaria y preparatoria del estado. Las brigadas del colectivo detectaron que esta situación es más notoria en municipios como Calpulalpan, Teolocholco y Mazatecochco.

Merino González relató que durante las visitas que se realizaron a diversos planteles de secundaria y bachillerato, como parte de su programa de difusión y orientación han detectado el aumento en el uso de las redes sociales con fines sexuales. Esto lo dan a conocer miembros del personal docente, quienes, al no contar con los mecanismos institucionales competentes, se ven rebasados por la situación.

El activista calculó que en uno de cada cuatro planteles escolares que visitaron durante el año 2017 se difunden de manera regular mensajes con desnudos explícitos a través de las redes sociales. Cuando los adolescentes participan en estas “cadenas” se exponen a situaciones de riesgo como ser captados por las redes de la delincuencia organizada.

Una de estas prácticas es conocida como “pasa el pack”, consiste en la difusión de “selfies” con desnudos y semi desnudos que se propagan principalmente a través de aplicaciones telefónicas como “whats app” o “instagram” El integrante del CMU resaltó que observaron una mayor incidencia de este fenómeno en el municipio de Calpulalpan.

Héctor Merino comentó que las adolescentes son las más susceptibles a verse involucradas en este tipo de actividades pues el problema de fondo es una visión de desigualdad de género que aún permea en la sociedad tlaxcalteca.

Ahora dígame ¿sabe si sus hijos “pasan el pack”? Atención, reflexione con cuidado, no le pregunto si los educó o no con valores y tampoco le pregunté si los cree o no capaces de participar en esas cadenas. ¿sabe si sus hijos pasaron o recibieron el pack?... “papu” …?

La posibilidad es aterradora ¿verdad? pero aislarlos del mundo no es una opción. Es preciso que como adultos aprendamos cómo funcionan las TIC, para poder ayudar a nuestros hijos a que accedan a ellas de manera responsable y segura. También es necesario que usted y yo iniciemos un proceso de “alfabetización digital”. ¿Cómo vamos a protegerlos de algo que ni siquiera conocemos?

Estar conectados a los amigos, ser visibles ante los demás y reafirmar la identidad ante el grupo son algunos de los principales motivos que justifican el uso de las TIC. Internet ofrece a los adolescentes la oportunidad de relacionarse sin límites y de expresar libremente sus opiniones; sin embargo, el aprovechamiento seguro de las TIC pasa forzosamente por una comunicación integral entre padres e hijos que nos prevendrá y permitirá detectar si nuestros chicos han sido víctimas de algún tipo de “violencia digital” o han caído en alguno de los riesgos que el mal uso de las redes sociales implica, como la adicción.

Por cuestiones de extensión dejaré los consejos para un segundo capítulo, mientras tanto y aunque suene trillado no hay mejor manera de prevenir desgracias que tomarse cinco minutos para dialogar con sus hijos.