Escribiendo

historia

La Muerte Viaja en el Ciberespacio

Cuando los rumores se transforman en tragedia.



Tania Humaran

Los tlaxcaltecas recibimos la semana de la transformación inédita en el país aportando un número más a la cifra de linchamientos en México, que hasta septiembre del año en curso rondaba los 22 o 25 homicidios según la fuente que se consulte.


Empero, la terrible muerte de Juan Manuel N. (ladrón o no) acaecida la madrugada del domingo dos de diciembre se perdió entre los acontecimientos políticos nacionales y los escándalos políticos locales.


El ajusticiamiento en Hueyotlipan se da una semana después de que se generara un conato de violencia contra dos periodistas que levantaban imágenes sobre el desarrollo de la consulta promovida por AMLO el pasado 25 de noviembre. En plena jornada ciudadana el usuario Lileth Vàsquez llamó al linchamiento de dos reporteros a través de la página de facebook “Denuncias Ciudadanas Tlaxcala” porque le pareció que el trabajo de un camarógrafo y un fotógrafo, vulneraban sus derechos elementales. (Hecho por demás preocupante en un estado donde existen organizaciones que supuestamente velan por la seguridad de los comunicadores, además de grupos de periodistas que dicen promover un manejo responsable de la información)


Con el incidente de San Pablo del Monte suman ya tres linchamientos fatales en Tlaxcala; el primero acaecido en 20 de junio en la comunidad de San Nicolás, municipio de San Pablo del Monte; posteriormente otro más el 28 de septiembre en San Juan Huactzinco y ahora Juan Manuel N. quien fue identificado como elemento de la Policía del Estado de Puebla.


Así Tlaxcala está ya encarrilada en la súper autopista de la barbarie que se extiende por el mundo producto de la psicosis que ocasionan mensajes de alarma difundidos en redes sociales.


Las agresiones colectivas inician con rumores que se propagan primero a través de cadenas de “información” de origen anónimo sobre supuestas bandas de delincuentes que azotan determinada zona (pueden referirse también a enfermedades o fenómenos naturales). La simple sospecha es suficiente para acabar con una vida. No es raro que el origen de las acusaciones sea una noticia sin comprobar, pero ahora, con las redes sociales, la velocidad y la capacidad de llegar a un público mucho mayor consiguen que el rumor sea imparable.


Seguramente le ha llegado algún mensaje como este: “no permita que sus hijos salgan solos de casa. Más de 52 niños han sido secuestrados en el distrito y la policía está ocultando nuestras denuncias” Después basta con que un usuario aficionado a propagar mensajes de odio inicie con la campaña de desinformación. El conato de violencia contra los reporteros ocurrido en la consulta afortunadamente no paso a mayores, pero el supuesto ladrón atrapado por la muchedumbre en Hueyotilpan a principios de esta semana no corrió con la misma suerte.


Si existiera la mínima responsabilidad social en quienes colaboran consciente o inconscientemente con estas cadenas que derivan en hechos de violencia, entonces tendrían la precaución de distinguir si la información que reciben es fidedigna.


Por ejemplo: el mensaje citado en párrafos superiores sobre el robo de infantes bien se podría propagar a través de páginas sin ninguna responsabilidad moral como la mencionada “Denuncias Ciudadanas Tlaxcala” sin que los administradores confirmen ningún dato, promoviendo la difusión de un mensaje de alarma que en realidad proviene de la ciudad de Nueva Delhi.


India ostenta el dudoso honor de albergar el mayor número de usuarios de Whats App en el mundo y de ser un país donde los linchamientos se han vuelto habituales. (información de agencia APRO)


La tragedia se hace más evidente cuando los supuestos delincuentes resultan ser personas inocentes que se encontraron en el lugar y momento equivocados como fue el caso de Acatlán de Osorio, Puebla, a finales del mes de agosto uno de los linchamientos que causó mayor impacto a nivel nacional. En esa ocasión el usuario identificado como El Tecuanito, emitió mensajes alarmantes en Facebook en los que pedía a los pobladores congregarse para “que se haga justicia” posterior a una cadena difundida a través de Whats App.


Tomando en cuenta la vecindad con Puebla (que figura como el segundo estado con mayor número de linchamientos) más valdría poner las barbas a remojar.


Así pues, dejo como pequeño grano de arena cinco recomendaciones para evitar ser presa de la desinformación en las redes sociales:


1.- No se crea todo lo que lee


2.- Mire que la fuente sea confiable y reconocida


3.- Verifique fechas, lugares y nombres (que coincidan con lo que cree estar comunicando)


4.- Busque al menos dos fuentes adicionales confiables que corroboren la información


5.- Si es posible consulte con un experto en el tema

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