Escribiendo

historia

EL BURRO Y SU IMPORTANCIA EN EL SALÓN DE CLASES



HUGO DE JESÚS

Si hay un sujeto casi exótico y relegado al mismo tiempo, es aquel que lleva la etiqueta errónea de burro, dentro del salón de clases los docentes separan en grupos creando perfiles para agilizar el trabajo, en estos perfiles encontramos: al aplicado, el copión que pasa, al barbero, al consentido sin razón aparente, el ausente, el que llega tarde, el término medio y por ultimo al burro.

El burro tiene un rasgo que encuentro interesante a pesar que sea un dolor de cabeza al momento de lidiar con él, para el burro el 6 es todo y lo demás vanidad, para los puristas de la educación que lleguen por asar leer este texto encontraran tal eslogan como una falta de respeto hacia su práctica profesional.

El ausente de cualquier elogio o estimulo positivo por parte de los docentes, curiosamente unto al aplicado son las figuras referencia pero ¿por qué?

Curiosamente el burro tiene una ventaja en su razón bruta, los burros tienen una competencia e inteligencia social alta, el siguiente texto no intenta sopesar o inclusive verse permisivo frente a rezago educativo o que alumnos no culminen sus estudios, durante mis lecciones siempre me han asignado grupos con bajos índices de aprovechamiento académico una forma técnica de llamarles burros; regresando al tópico, los burros siempre intentan conseguir sus metas mediante la persuasión que si bien rayan en lo cínico, si son creativas vías que el burro construye para salirse con las suya.

Por su parte el alumno con altos índices trabaja sólo y para él, siempre está al pendiente, por lo general madura con su construcción de saberes, es participativo, siempre direcciona sus objetivos a lugares seguros, parte de bases sólidas. Curiosamente sufre lo mismo que el burro, por lo general es rechazado y aceptado.

El burro maneja el fracaso a su conveniencia, el fracaso y el error para el burro se han masterizado hasta el punto de poder mesurarla, por ejemplo: al momento de reportarles sus calificaciones finales, el burro ya está predispuesto y pensando en una estrategia ajedrecista y negociación para sacar el mejor partido a X situación que no es un buen partido.

Hasta aquí ya tenemos un perfil pero ¿Cuál es su importancia en el salón de clases? En class management (manejo de clases) se le instruye al futuro docente a encontrar estrategias para controlar a sus alumnos, pero el burro sigue siendo un enigma.

Con lo anterior se intenta decir que tanto el burro como el inteligente con figuras extremistas que ayudan al resto de los alumnos para definirse a sí mismo, ya que esta dicotomía vive dentro de los mismos.

El burro y el inteligente son facetas relativas en el proceso de aprendizaje, podría describirse como estadios en que el alumno mesura su avance, su mejoramiento, por ejemplo: cuando iniciamos al aprendizaje de cualquier tópico hay un desconocimiento no importando si tienes experiencias previas, hay un desconocimiento… Bueno, tiempo después de trabajar con dicho tópico lo vas conociendo y aprendiendo esas subdivisiones, obtenido ese conocimiento llegamos a otro nivel (especialización) que nos sitúa como burros otra vez.

El placer y la disciplina deben combinarse para llegar a un balance, por mucho que suene a un viejo proverbio chino el alumno debe entender que es necesario conocer esas facetas medulares y que no debería ser punitiva caer en alguno de los dos clichés, lo realmente malo sería no aprovechar las ventajas y desventajas de los dos perfiles


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